domingo, 6 de janeiro de 2008

Onde "reina" a autoridade da família?

Aqui fica um convite a uma leitura do último artigo de Miguel Ángel Santos Guerra (5.01.2008) que nos permite uma viagem pelos caminhos da autoridade na família de outrora e da actualidade. Vale a pena uma reflexão sobre a necessidade de se restabelecer urgentemente o equilíbrio e a harmonia das relações familiares intergeracionais.
Aqui fica um excerto, mas remeto para uma leitura integral de "Josefina o la ley del péndulo".


"Noche de Reyes. La magia de los sueños infantiles que se hacen realidad a través de la cartera de los padres. ¿Quién decide hoy la magnitud de los sueños? Los niños y las niñas. Ellos manejan la varita mágica del dinero que no ganan. Hubo un tiempo en que eran los padres quienes decidían qué regalos querían, debían y podían comprar. Y los niños, a callar. Hoy mandan los niños. Y vemos a los padres corriendo de Carrefour al Corte Inglés y del Corte Inglés a Toys’R'us en busca del último capricho creado por la publicidad. (...)
(...) La contundente autoridad de la madre que, con sólo pronunciar el nombre de la hija, consigue terminar con una posible relación indeseada. Le basta decir con énfasis ¡Josefina! para que no haya más que discutir.
Eran otros tiempos. Hoy sería impensable. Hoy son los hijos quienes deciden, convirtiendo a los padres en meros testigos (más o menos complacientes) de esas decisiones. Si les gusta, bien. Y si no, también. Cuando una chica quiere iniciar una relación, los padres se callan o, a lo sumo, expresan una preocupación o un temor. Pero de ahí no pasan. Es más, algunos piensan que oponerse es aumentar la intensidad del empeño en mantener la iniciativa. Los hijos (y las hijas) llevan a su pareja a la casa, se hacen invitar a comer y hasta se van de viaje juntos contra la voluntad paterna.
Pues, ni una cosa ni otra. Creo que la tentación es practicar la ley del péndulo. Como el autoritarismo es inaceptable se pasa a la permisividad. Pero es fácil que, cuando la permisividad comience a dar frutos indeseables, como está sucediendo, se pase de nuevo al autoritarismo.
(...)
Como estamos probando algunos frutos amargos de la permisividad, corremos el riego de volver a las andadas del autoritarismo. Ese sería, a mi juicio, el error. El péndulo no se detiene en el medio, salvo cuando se avería. Esa ley pendular es, a mi juicio, una peligrosa tentación educativa. Pienso que el equilibro es un criterio más adecuado para conseguir lo que se pretende.
El restablecimiento de la autoridad supuestamente perdida no se produce a través de la vuelta a formas pretéritas de respeto o del endurecimiento de las sanciones. El presidente Sarkozy, por tantas futilidades conocido, ha escrito una larga carta a los maestros franceses en la que pide, entre otras muchas cosas, que los alumnos se pongan de pie cuando entre el profesor en el aula. Creo que no es ese tipo de prácticas las que consiguen el verdadero respeto de los alumnos hacia sus profesores. No son esas prácticas las que producen auténtica formación.
(...)."

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