sábado, 10 de novembro de 2007

A (im)pontualidade… erro e virtude


A impontualidade, mais que um defeito ou um erro, é uma falta de respeito para com o outro. Mais que lamentar os nossos atrasos ou, simplesmente, a resignação pelos atrasos dos outros, há que educar as nossas gerações para a importância e valor do cumprimento dos compromissos, de ser pontual.

Fiquemos com um delicioso aperitivo, um excerto de um artigo de opinião de Miguel Ángel Santos Guerra* sobre o tema da pontualidade (10.11.2007):

“Cuando se le roba a alguien dinero, joyas, cuadros o algo de valor, en un gesto de arrepentimiento se le puede devolver. Cuando a alguien se le roba el tiempo no hay restitución posible. Por eso es tan importante la puntualidad.

Hay quien se escuda en que “en este país”, “en esta provincia”, “en este pueblo”, la costumbre es llegar tarde. “Aquí nadie llega puntualmente”, se dice para aminorar la importancia del retraso. Es como si existiera una inercia histórica que justificase la impuntualidad. Es como si creyese en un determinismo sociológico insuperable.

La impuntualidad es un defecto que se arraiga en la falta de respeto al otro. Llegar tarde a una cita, al trabajo, a una conferencia, a un concierto es una forma de despreciar a los demás. No importa su tiempo, su desconcierto, su inquietud.”

(…)

* Doutor em Ciências da Educação, Catedrático de Didáctica e Organização Escolar na Universidade de Málaga.

Para ler integralmente o artigo clique [aqui].

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